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  • Ferrol (Galicia)

Descripción

Ferrol es un municipio de la provincia de A Coruña. Es la tercera ciudad de la provincia en número de habitantes y la séptima de Galicia. El municipio ha estado orientado tradicionalmente hacia las actividades marítimas, mediante su puerto pesquero y comercial, astilleros civiles y militares, instalaciones de la Armada o las playas turísticas. Algunos de los puntos de interés más destacados son: el Museo Naval, Exponav, el Museo da Sociedade Galega de Historia Natural, el Barrio de A Magdalena, el Cantón de Molíns, el Parque Municipal "Raiña Sofía", el Teatro Jofre, la Concatedral de San Julián, el edificio del Arsenal, el Castillo de San Felipe y la Ermita de Chamorro, entre otros.

Historia

Prehistoria y Antigüedad

Conformando parte de un rico patrimonio histórico, aún hoy el territorio ferrolano conserva numerosos yacimientos arqueológicos que sirven de testigos excepcionales de la larga ocupación de estas tierras han tenido a lo largo de la historia. Los restos más antiguos se sitúan en colinas próximas como Brión, en el conocido como Monte da Chá de Brión, y Espadañido (Esmelle), donde se localizan numerosos túmulos megalíticos conocidos como "mámoas" cuya adscripción se corresponde al período Neolítico, entre los años 5000 y 2500 a. C.

Del tradicional e intenso contacto martítimo entre los habitantes de las costas de las actualesGalicia, Irlanda, occidente de Francia y Gran Bretaña, surgió una cultura conocida como el Bronce final atlántico. Es en este momento, hacia el 1500 a.C cuando se comienzan a crear los primeros poblados calcolíticos, se empieza a hacer uso de los primeros metales (el bronce) y surgen las representaciones pétreas conocidas como los petroglifos. Es en las inmediaciones de Ferrol, en el monte de Chamorro, donde se registran las agrupaciones de petroglifos más destacables de este periodo en estas tierras.

Avanzado tecnológicamente, hacia los años 900-800 a.C, el hierro se impone como un metal más resistente, se abre así la Edad del Hierro. El tipo de yacimiento más característico de esta época serán los poblados fortificados conocidos como los "castros", cuyas ruinas -algunas de ellas extraordinariamente bien conservadas- salpican el territorio ferrolano. Más de una docena de ellos todavía son visibles, con gran variedad de tipologías; costeros o peninsulares como los castros de Lobadiz y Santa Comba, castros situados en cimas de colinas como los de Tralocastro, Croa de Fontá o Santa Mariña y castros de llanura como los de Leixa o Gafos.

Gracias a las descripciones de historiadores grego-latinos como Pomponio Mela, Estrabón o Plinio, sabemos que estas fortificaciones pertenecían al grupo de pueblos celtas -o al menos de lengua celta- conocido como galaicos. Más difícil supone, no obstante, determinar el nombre exacto del pueblo galaico que habitó los castros de Ferrol y su comarca. Mientras algunos autores atribuyen a los artabros el poblamiento de estas tierras -es conocido el nombre de Magnus Portus Artabroum("gran puerto de los ártabros") con que Pomponio Mela bautizó a un enclave portuario de las Rías Altas gallegas, otros investigadores -especialmente en los últimos años- lo han hecho en favor de los trasancos, nombre este que además de registrarse a finales del siglo VI, vendría apoyado por la aparición de una inscripción en las cercanías del castro de Santa Comba que relacionaría a este grupo con el culto a una deidad galaica como fue Reve/Reue.

Sea como fuese, estas poblaciones pasaron a pertenecer al Imperio Romano definitivamente desde que Octavio Augusto se impuso militarmente hacia el 19 a.C. Como la mayor parte de castros galaicos, en tierras ferrolanas estos siguieron a estar habitados, aunque, si bien es cierto, este tipo de poblamiento iría paulatinamente desapareciendo en favor de un nuevo tipo de explotación romana, la villae. Formando parte de la provincia romana de Gallaecia, las villae que entre los siglos III-VI se establecieron a los pies de la ría de Ferrol se especializaron en la exportación pesquera y conservera. Ejemplo de ello son los yacimientos arqueológicos de la villa de Noville (Mugardos) y Cariño (Ferrol), la primera una villa a mare tardorromana y la segunda una factoría de época imperial.

Alta Edad Media

El año 411 marca el final de la dominación romana en tierras galaicas. Llegados desde Galia, los suevos -un pueblo germánico originario de Centroeuropa- asumieron el gobierno de la Gallaecia, convitiéndola en un reino cuyo primer monarca fue Hermerico (409-438). Será precisamente en este periodo de la monarquía sueva cuando huyendo de las invasiones de jutos y sajones que asolaban la isla de Britania, grupos de britanos se instalen en el norte de Galicia dejando su huella en las inmediaciones de Ferrol, en nombres de lugares como "Bertoña" y tal vez "O Bertón" como sostiene el historiador inglés Simon Young. El alcance de este asentamiento britano (celto-romano) ya era patente a finales del siglo VI tal y como se desprende de la Divisio Theodomiri ("División de Teodomiro"), documento redactado hacia el año 569 en la corte del rey suevo Teodomiro, que plasma la división eclesiástica de las diócesis y parroquia del Galliciense Regnum, y en el que aparece por primera vez una mención a un obispo britano llamado Mailoc, cabeza de la "Diócesis de los Bretones" (Dioecesis Britoniensis) en Galicia, origen y precedente esta de la actual Diócesis de Mondoñedo-Ferrol.

Así mismo, la Divisio Theodomiri supone el documento escrito más antiguo donde se menciona el nombre deTrasancos, territorio, "parroquia" (equivalente a arciprestazgo) y comarca esta, a la que durante la Edad Media y Moderna perteneció el actual territorio de Ferrol y sus alrededores.

Tras del vacío documental de los siglos VII y VIII acerca de las tierras que hoy conforman este municipio, en un documento del año 868 conservado en la Catedral de Santiago, reaparecen referencias escritas al antiguo territorio de Trasancos así como lugares e iglesias reconocibles por su nombre aún hoy en la geografía ferrolana tales comoSancta Maria in Brion (Santa María de Brión) o Sancta Maria de Carantra (Santa María de Caranza) entre otras.

No obstante, no será hasta el año 1087 que aparezca la primera referencia escrita de una población o lugar con el nombre "Ferrol", en concreto un documento firmado el 30 de marzo de dicho año por el que se hacía una donación al monasterio próximo deSan Martín de Jubia, y en los que se mencionan entre los términos de esta, aquellos terminis quomodo uenit per terminos de sancto Iuliano de Ferrol (San Julián de Ferrol). Entonces una pequeña población costera, ya con un templo dedicado a San Julián, el Ferrol medieval se situaba sobre lo que en la actualidad se conoce como "barrio de Ferrol Vello"

Baja Edad Media

A finales del siglo XI y comienzos del XII, al igual que el resto del territorio de Trasancos, así como gran parte de la Galicia occidental, el enclave de Sancto Iuliano de Ferrol formaba parte del amplio señorío de la Casa de Traba, que en dichos siglos se convirtió en el linaje hegemónico en Galicia y uno de los más poderosos de toda laPenínsula Ibérica. Su titular más sobresaliente fue Pedro Froilaz, conde de Trava y célebre no solo por expulsar de tierras gallegas al Alfonso I de Aragón y sus ejércitos, sino por ser protector y tutor de Alfonso VII de León a quien logró coronar como «rey de Galicia» en la Catedral de Santiago de Compostela el 17 de septiembre de 1111.

Será precisamente en ese año, cuando otra gran aristócrata local, Munia Froilaz, hermana del entonces conde de Traba, conceda al cercano monasterio de San Salvador de Pedroso gran parte de sus propiedaes en Trasancos, destacando medietatem de mea Villa de Ferrol et suos homines et Villam de Canito et suos homines et ganancias , lo que supone la primera referencia a una "villa de Ferrol", si bien que el significado del término en el medievo posiblemente aludiese a un núcleo pre-urbano entorno al muelle de Curuxeiras.

Ya bajo el reinado de Alfonso IX de León (1188-1230), gran promotor de ciudades gallegas como La Guardia(1200), La Coruña (1208), Bayona (1209) o Betanzos (1219) entre otras, y al igual que su padre y abuelo, educado en Galicia por la Casa de Traba, la entonces villa de Ferrol va adquirir su primera organización municipal. La primera mención a alcaldes ferrolanos la encontramos en un documento del año 1212 escrito en el Monasterio de Santa María de Sobrado, de la siguiente forma: in Ferrol, alcaides: Vemudo Pelagii et Roderico Gundisalvi. Estas primeras autoridades concejiles, y las que les suceden, ponen de manifiesto que al menos desde el reinado de este monarca galaico-leonés, Ferrol se convierte en una villa de realengo, es decir, libre del pago de impuestos a nobles feudales, promoviendo de esta forma un florecimiento del comercio y del desarrollo de una burguesía local.

Dos años después de la muerte de Alfonso IX de León en Sarria (septiembre de 1230), Fernando III de Castilla lograría imponer su dominio en Galicia definitivamente, pasando la villa de Ferrol y el resto del territorio gallego a manos de la Corona de Castilla. Ya en año 1248, el rey castellano demandada una extraordinaria contribución económica a las villas más pudientes del reino de Galicia,41 entre las que ya se encontraba Ferrol. Preservando su condición de villa de realengo, la pujante actividad económica de Ferrol convirtió su ría en una dinámica encrucijada pesquera y comercial ya en el siglo XIV, gozando de una de las primeras aduanas del reino de Galicia (1268).

En el siglo XIV se configura una burguesía local encabezada por familias hidalgas como los Mandiá, Lago, Piñeiro, Tenreiro, Ares o Esquío que llevaron a cabo unha intensa actividad comercial y pesquera así como también cultural cuyo mejor exponente sea tal vez Fernando Esquío, noble y poeta local que cultivó la lírica galaicoportuguesa desde estas tierras norteñas. Villa assez fort ("bastante fuerte") según en cronista medieval Jean Froissart,42 la notoriedad de Ferrol como enclave geopolítico llevaría a sus murallas a presenciar en 1387, la victoria de los partidarios gallegos de la Casa de Borgoña y de sus aliados anglo-portugueses sobre los ejércitos favorables a Juan I de Castilla en lo que representó uno de los episodios más relevantes de la Guerra de los Cien años en suelo peninular.

La victoria de Enrique de Trastámara sobre Pedro I en 1369, traería importantes consecuencias y cambios para el reino de Galicia y en especial para la villa de Ferrol. Fernán Pérez de Andrade, uno de los aristócratas más poderosos de la zona, recibía en 1371 como recompensa por su apoyo militar, el señorío de la villas de Ferrol yPuentedeume de manos del nuevo rey castellano. Violados los privilegios dados por Alfonso IX de León, la villa ferrolana perdía de esta manera la condición de villa de realengo pasando a estar gobernada por los condes de Andrade, nuevos amos de la villa.

La nueva situación no agradó a los diferentes estamentos de la villa, que percibieron esto como un duro agravio y ataque a sus libertades. Debido a los abusos y excesos de Nuño Freire de Andradesobre sus vasallos, en Ferrol estallaba en 1431 la que habría de pasar a la historia como una de las primeras revueltas antiseñoriales de Occidente y que liderada entre otros por el higaldo Roi Xordo, intentó acabar con el poder de la Casa de Andrade aunque sin éxito, fue la conocida comoIrmandade Fusquenlla. Paralelamente a la revuelta, una delegación ferrolana encabezada por Pedro Padrón, entonces procurador de la villa de Ferrol, atravesó el reino de Galicia hasta Zamora en enero de 1432 para hacer valer legalmente los derechos históricos de Ferrol, la negativa del rey Juan II de Castilla a siquiera recibir a la delegación de villa, provocó la célebre protesta escrita del procurador ferrolano a las puertas del palacio real en Zamora.

A finales de convulso siglo XV y forzado por la extensión de la Revuelta Irmandiña el 15 de mayo de 1467 el rey Enrique IV de Castilla restituía finalmente los derechos de realengo de Ferrol mediante un privilegio real, pese a todo su duración fue escasa, pocos años antes de someter definitivamente el reino de Galicia a su autoridad, los Reyes Católicos anulaban dicho privilegio y concedían el gobierno de la villa ferrolana de nuevo a la Casa de Andrade. Las protestas y reclamaciones de los vecinos de la villa para que el realengo fuese restituido continuarían hasta1498 aunque sin éxito.

Edad Moderna

Tras la muerte de Isabel I de Castilla en 1504 y la incapacidad para gobernar de su hija Juana la Loca, el gobierno de la Corona de Castilla y por lo tanto también del reino de Galicia, pasó a Carlos de Gante, más conocido por ser el futuro emperador Carlos V. Si bien es cierto que la vinculación de este monarca con Galicia y particularmente con Ferrol fue escasa, especialmente si la comparamos con tierras centroeuropeas o castellanas, -pues apenas llegó a viajar a tierras gallegas una vez en su vida-, sus ejércitos también se nutrieron de hombres de armas de la villa ferrolana. Sin duda el más célebre de todos ellos fue Alonso Pita da Veiga (1480-1525), quien durante la Batalla de Pavía (Italia, 1525) tomó prisionero al rey Francisco I de Francia, motivo por el que recibió privilegio de armas a perpetuidad para él y sus descendientes.

Pocos años después, en 1550, el andaluz Juan de Molina escribía sobre Ferrol en su Descripción del Reyno de Galizia y de las cosas notables del que "el puerto de Ferrol se tiene por uno de los más seguros de mundo", destacando por ello su especial aptitud para el atraque de barcos, una descripción que contrasta con las décadas posteriores del siglo XVI que marcaron todo un período de decadencia para la villa. Puerto volcado al comercio con Inglaterra, Francia y los Países Bajos, las guerras que el emperador Carlos Vmantuvo contra Francia y especialmente el conflicto que el rey Felipe II de España mantuvo contra Inglaterra, no sólo cortó el flujo comercial de Ferrol y en general Galicia con los demás puertos atlánticos sino que convirtió a Ferrol en un enclave de abastecimiento incontrolado de madera, víveres y hombres para los ejércitos reales.

Dicha situación fue fuertamente denunciada por Rodrigo Montero, el entonces rector y clérigo del Fuerte de San Felipe, quien en el año 1603describía el rastro de destrucción dejado por los ejércitos de Felipe II de España de la siguiente forma:

dende el dicho tiempo a esta parte los soldados y gente de guerra que yban y benian en las dichas armadas an echo muy grandes daños a los vecinos de la dicha villa del Ferrol comos hes que les tomaban las casas donde ellos vivían y les echaban fuera dellas y les azian que fuesen buscar otras casas a otras partes y los dichos soldados y gente de guerra se quedaban por fuerza en ellas quemando las tablas y madera de algunas dellas y aziendo de manera que […] se cavan y les han decepado y cortado sus viñas rompiendo sus muros y cerrraduras dellas y an asimismo decepado y talado los montes.

Además del saqueo de la villa -que llegó a acoger en 1588 a parte de las naves que formaban la conocida como Armada Invencible, la construcción en 1577 de los fuertes de San Felipe (nombre en honor a Felipe II), La Palma y San Martín, -unidos estos por una gruesa cadena que en caso de asedio impedía el paso de los navíos hostiles, supuso también un momento traumático para los habitantes de Ferrol pues como recordaba el propio rector del fuerte, las armadas reales:

tomaban por fuerza los barcos a los vecinos de la dicha villa del Ferrol y les azían a sus amos yr con ellos para el servicios de las dichas reales armadas sirviéndose dellas para dar carena á los navíos que allí estaban y para pasar la gente de guerra y soldados de unos á otros y para carrear los materiales y lo más necesario para ellos y para el edificio de los fuertes que allí se an echo y para acarrear lo necesario para hacer los hornos que en la villa de Neda se an echo y para llevar el trigos á ellos impidiéndoles con los dichos servicios que no pudiesen ir a pescar para sustentarse a si y a sus mugeres e hijos y más gentes de sus casas.

El saqueo y destrucción de la villa a manos de los Reales Armadas de Felipe II de Españasupondría que la villa ferrolana, habitada previamente por más de 250 vecinos (esto era, cabezas de familia) todos ricos y hazendados se viese reducido en 1603 a no más de 100 vecinos muy pobres y necesitados.

En 1726 Felipe V ordena la instalación de los grandes Astilleros del Norte de España en la ría de Ferrol, en los lugares de A Graña y Ferrol. En 1749 Fernando VI dispuso la instalación de los astilleros en Esteiro y que fuese Ferrol la capital del Departamento Marítimo. El 25 de agosto de1800 tiene lugar un intento de apoderarse de Ferrol y destruir los astilleros por parte de una armada inglesa con más de cien barcos y 15.000 hombres, comandados por el almirante Warren. Tras la derrota inglesa, Napoleón lo celebró con la frase: "por los valientes ferrolanos". En 1809 se produjo la ocupación francesa pero esta solo duró un mes.

Edad Contemporánea

La alianza con Gran Bretaña durante la Guerra de la Independencia precipitó el fracaso de la economía de la ciudad y, durante el reinado de Fernando VII, Ferrol llegó a convertirse en una ciudad en declive, perdiendo su título de capital. Sin embargo, florecieron nuevas actividades, durante la administración del Marqués de Molina, Ministro de Asuntos Navales a mediados del siglo XIX.

En Ferrol se realizó la botadura del primer barco a vapor de España en 1858, en 1881 la del primer barco con casco de hierro y en 1912 Alfonso XIII asiste a la del primer acorazado (el España).

El estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939) significó que los astilleros, talleres, fundiciones y dársenas de Ferrol fueran tomados bajo el control del Estado y nacionalizados en 1945 bajo el nombre de Bazán, más tarde renombrado como IZAR y desde enero de 2005 como Navantia. Durante la Guerra, y ya que el Jefe del Estado surgido del conflicto, Francisco Franco, era natural del municipio, en 1938 se cambió el nombre del municipio a El Ferrol del Caudillo, denominación que cambió a Ferrol en 1984.

El fin de la Dictadura y la llegada de la Democracia en 1978 no ayudó a mejorar su situación económica. Desde1982 hasta finales de la década de los noventa la ciudad se ha enfrentado a numerosos problemas debido al declinar del sector naval. El principio del nuevo milenio, sin embargo, ha sido en general un tiempo de relativa expansión económica y prosperidad. La llegada de la Autopista del Atlántico y la construcción del puerto exterior de Ferrol han supuesto un importante impulso para la ciudad y toda su comarca.

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